Los Fórmula 1 de Tamiya en escala 1:12 Todos los Fórmula 1 en kit 1:12 realizados por Tamiya

Ferrari 312T4, campeón con Scheckter

Tamiya es el productor de maquetas más grande del mercado. Su historia se remonta a 1948, cuando Yoshio Tamiya decidió empezar a producir maquetas de aviones en madera. Las cosas le fueron bien y en 1955 lanzó un tanque de madera motorizado que sería el predecesor de las maquetas motorizadas, un género muy popular en la década de los sesenta y de los setenta.

Luego llegaron las primeras maquetas de plástico y finalmente, en 1968, el primer coche de Fórmula 1 en escala 1:12. Me centraré en esta parte de la producción de la firma de Shizuoka, conocida como Big Series, en concreto a lo que a Fórmula 1 se refiere. El primer modelo que se produjo fue el Honda RA273, una maqueta que causó sensación en un mercado ávido de novedades. Cabe decir que en aquél momento Tamiya no era la única que proponía maquetas de Fórmula 1 en esta escala: los primeros fueron los de Bandai, allá por 1966, que también llegaron a producir su versión del Honda RA273.

Honda RA273

La maqueta, desarrollada con la ayuda de Honda, presentaba una gran serie de detalles, pues las suspensiones y la dirección eran funcionales. La primera serie de kits eran motorizados (a través de un pequeño propulsor eléctrico Mabuchi ocultado dentro del motor y alimentado por dos pilas escondidas en el habitáculo), según la moda del tiempo. Esta curiosa característica se fue perdiendo con el paso del tiempo: quien ha montado uno de éstos kits sabe que su lugar está en una vitrina y no rodando a lo loco sin control ninguno…

El Lotus 49

Al Honda RA273 siguieron el Lotus 49, el 49B y el Matra MS11. Fueron las últimas “electromotorizadas”.

Matra MS11 de Tamiya: el motor V12 es una obra de arte.

El Lotus 49 ha sido recientemente reeditado y dotado de algunos fotograbados (discos de freno, rejillas radiadores, etc.). El 49 y su hermano 49B son dos piezas imprescindibles, pero algunos detalles delatan su antigüedad. El motor por ejemplo es sobredimensionado para poder incorporar el motor eléctrico, al igual que el cambio ZF, exageradamente voluminoso. En el caso del 49B el cambio ZF es un anacronismo, ya que en 1968 y 1969 los coches de Chapman utilizaban unas unidades Hewland, muy diferentes a los ZF.

El 49B que modifiqué cambiando motor y cambio

El Matra MS11 fue el último de la primera serie y cerró la década de los sesenta. En los setenta llegaría el primer Ferrari (312B),

Ferrari 312B

 

el Tyrrell 003,

Tyrrell 003. Tamiya hizo también una versión con morro elevado.

el Lotus 72D,

el Mclaren M23 (Yardley y Marlboro),

McLaren M23 Texaco/Marlboro. Existió también la versión Yardley.

el Brabham BT44B

Brabham BT44

y otro Ferrari, el 312T.

El Ferrari 312T campeón del mundo en 1975 con Niki Lauda.

En la segunda parte de la década de los setenta la calidad de las maquetas alcanzó, empujada por la competencia de otros productores, cómo la italiana Protar, niveles de perfección. Llegaron así el Wolf WR1,

Wolf WR1, el coche que dio la fama a Jody Scheckter, el “oso”, campeón con Ferrari en 1979.

el Lotus 78, el Ferrari 312T4,

Ferrari 312T4, campeón con Scheckter. En Ferrari lo consideraban un coche feo, el tiempo pone las cosas en su sitio…

el Renault RE20 Turbo (de este modelo hubo versiones de Protar -más compleja que Tamiya- y Heller -mucho más sencilla-).

y el curioso Tyrrell P34 de seis ruedas.

Tyrrell P34 de seis ruedas

En los años ochenta los esfuerzos de la casa nipona se centraron en otros productos, como los coches de radio control o los mini4wd, y no fue hasta bien entrados los noventa que no puso a la venta nuevos modelos (hasta la fecha los últimos F1): el Ferrari 641/2,

el McLaren MP4/6

y el Williams FW11, tres auténticas obras maestras.

 

Finalmente (pero se trata de un die cast montado) en 1996 Tamiya puso a la venta el Honda RA272 de 1965. No es una maqueta pero es imprescindible en una colección de F1 en escala 1:12. De momento no han vuelto a salir nuevos modelos de F1 en escala 1:12. La casa nipona se limita a reeditar viejos kits, añadiendo algunas sencillas planchas de fotograbados y quitando las calcas tabacaleras en los modelos patrocinados. Es una pena que no tengamos sorpresas, sería interesante tener algún kit “moderno” con el que medirse, sin pagar las cifras (justificadas pero altas) que valen los fabulosos kits de Model Factory Hiro.

Luca Parretti

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